LA COMPRA DE BANCO POPULAR LE COSTARÁ AL SANTANDER 2.400 MLL EN LITIGIOS

La quiebra de la entidad y la ruina de miles de afectados por Banco Popular puede plantear “recursos o reclamaciones de toda clase” con un resultado adverso para Banco Santander. Lo reconoce la propia entidad en el folleto de la ampliación de capital registrado ante la CNMV.

Este es uno de los aspectos que comienzan a pesar en las valoraciones de algunos analistas. Kepler Cheuvreux y otras agencias de rating acaban de rebajar el precio objetivo de Santander de 6,5 a 5,80 euros, después de que ya cambiara de comprar a mantener su recomendación para Santander cuando se conoció la operación con Popular.

Para la firma los riesgos por litigios son una cuestión clave y parte de una serie de interrogantes que, según el sentido en el que se resuelvan, pueden tener un impacto significativo en los accionistas. Kepler consideraba clara la apuesta de Santander por el crecimiento orgánico y el retorno del capital previa a la compra de Popular, tesis en la que basaba su visión del banco y que ahora está en discusión, al tiempo que recuerda adquisiciones anteriores, como las de Banespa, Sovereign o Abbey, y financiadas con ampliaciones de capital que “han diluido a los accionistas existentes, mientras el beneficio por acción no creció”.

Kepler Cheuvreux calcula que Santander afrontará un coste por litigios relacionados con Popular de unos 2.400 millones de euros, de los que 1.000 millones corresponderían a reclamaciones por la ampliación de capital de 2016, otros 504 millones por la emisión de 700 millones de euros en bonos convertibles en acciones lanzada en 2009 para reforzar la solvencia y que ha dejado fuertes pérdidas, y otros 360 millones por la emisión de deuda subordinada en manos de particulares, que ascendió a un total de 450 millones de euros. Para cada uno de estos tres tipos de activos estima un porcentaje de reclamaciones del 80%.

Alrededor del 8% de la clientela de Popular ha tenido acciones del banco y si se añade la deuda subordinada, el porcentaje de clientes de la entidad que habrían perdido toda su inversión se eleva al 10%, según estimaciones de Kepler Cheuvreux de acuerdo con datos de la entidad. “Asumiendo que la mayoría de los clientes más rentables del banco adquirieron acciones, la negociación con esta clientela es clave”, apunta Kepler Cheuvreux en un informe, que prevé además “una significativa cuantía de dinero para compensaciones”.

De hecho, prevé un recorte del interés de la Cuenta 1,2,3 para elevar los ingresos en España. Y calcula un exceso de provisiones en activos inmobiliarios, excluyendo el suelo, de entre 700 y 900 millones de euros que podrían usarse parcialmente para las compensaciones por litigios. “Santander espera vender más activos al año de Banco Popular de los que el conjunto del sistema ha vendido de media en los últimos tres años. Es algo muy ambicioso, dado que un tercio de la exposición de Popular es suelo y que los bancos españoles solo han reducido su riesgo en suelo alrededor del 10% en ocho años”, afirma Kepler, que aun así destaca que el favorable momento del mercado inmobiliario español juega a favor de Santander.

“El desafío de integrar Popular y hacerlo una inversión rentable no es una tarea menor”, añade. La firma apunta además que la operación llega en un momento de incertidumbre política en Brasil, donde el escándalo de corrupción de su presidente Michel Temer está provocando la debilidad del real.

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